miércoles, 20 de noviembre de 2013

ALumno: Rubén Carrillo García.

El lenguaje manejado por el presente ensayo del profesor se maneja bajo el esquema de la debacle nacional, el fracaso del Estado, la pretorianización del régimen y la legitimidad del mismo, por mencionar algunas. Estas situaciones, son trabas que impiden la ejecución de la hoja de ruta establecida por la presidencia de 2006-2012, al mando de Calderón Hinojosa, que se ve descompuesta, por el panorama internacional de la crisis económica, que trastoca el ciclo económico mexicano de ese entonces, y de ahí, la falta de empleo, el abandono del campo, la inflación, y algunos otros efectos secundarios que trae consigo el agotamiento del sistema político y económico de el país (Nieto, 2013)
La postura que se asume a lo largo de los dos primeros capítulos, es sin duda desafiante, y la documentación mostrada, incisiva,  el amplio panorama de datos que compila el profesor, trae para mí el entendimiento de el ciclo económico  que se encontraba en declive, el Estado de derecho que se veía vulnerado por el gran poderío de los carteles del crimen organizado que dejaron ver la lucha armada que se inicio al interior del ejecutivo y perdió fuerza en el congreso y en los estados de la federación, con en el caso de Michoacán, donde la falta de consenso y la mala organización de las políticas en seguridad nacional se vieron mermadas por la creciente violencia y la articulación de carteles al interior del territorio, en disputa por el control del mercado de las drogas.
Es fácil entender que fue lo que ocurrió en el sexenio calderonista sin consideramos las variables que para entonces se presentaban, además se vuelve interesante este ensayo al momento de buscar las fuentes de los problemas, y no sólo eso, sino también, entender porque no se resolvieron y tener la certeza de que la alternancia de 2002 (Nieto, 2013: 57) no fue la solución de los problemas del país.
El profesor explica que para este entonces, la gestión de gobierno se complicó y se debilitó por causas de intereses externos, de actores que no debieron estar involucrados en las decisiones de gobierno como "el Ejército, los sindicatos corporativos o la Iglesia Católica" (Nieto, 2013: 53) y algunos otros poderes fácticos como los medios de comunicación, que además de entorpecer la gestión de gobierno en curso, desviaban las acciones del funcionamiento legislativo, además del desencuentro entre partidos al interior del congreso.
La fe del ejecutivo en pretorianización del país, como Nieto lo señala es evidentemente, una condición de debilidad, la ocupación militar trajo temor a la población, se pierde la sensación de libertad y seguridad, se desencadena la lucha armada y como dice el autor, el Ejército toma un rumbo  político y nacen nuevos problemas para el gobierno, aún sin considerar las muertes y daños que dejó la guerra contra el crimen organizado.
Bajo estos ecenarios, y esquemas que no concuerdan con la realidad, ¿sería posible el colapso del Estado? ¿Fueron o no adecuadas las medidas ejecutadas por el gobierno?
Bibliografía:
Nieto, Gerardo. (2013). La Presidencia Débil 2006-2012. Distrito Federal: Siembra.



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