miércoles, 13 de noviembre de 2013

Alumno: Ariadna Pastelin Hernández.

Pastelin Hernández N. Ariadna
Grupo: 22
 
Descalabro Mexicano
 
Grave locura la que se atraviesa durante el sexenio ocupado por el Lic. Felipe Calderón Hinojosa, claramente  lo expone Gerardo Nieto en su libro La presidencia débil 2006-2012 (ensayo político sobre la dialéctica del caos.)
En el primer capítulo La ruta del colapso, se presentan los puntos claves por los que México sufre una serie de cambios que se desencadenan por la debilidad del Estado de Derecho de nuestro país, dado que se propaga la violencia en toda la nación, debido a la incapacidad del gobierno para controlar la situación. Exhibiendo un conjunto de problemas en materia de crecimiento económico, que traspasan a problemas fuertes como el desempleo, la inseguridad, corrupción, etcétera, de tal manera que dichas condiciones proporcionan el deterioro en la estructura del sistema político mexicano.
Es preciso destacar que el crimen organizado ha encontrado la manera de aprovecharse de esta situación critica por lo que logro vender protección a los ciudadanos, dando lugar a un fenómeno despreciable.
La ruta del colapso es precisamente un camino hacia la perdición y México se asoma a este sendero de descomposición, por que el funcionamiento del sistema político en lugar de generar un desarrollo bueno y digno ha generado una grieta amplia difícil de reparar pero no imposible, sin embargo, este período de gobierno no se intereso por resolver los problemas del pueblo si no que simplemente se encamino hacia su propia destrucción.
La perspectiva del régimen llevo a México a enfrentare con una grave crisis que hasta la fecha no se ha podido resolver, ya que la confianza entre los ciudadanos y su gobierno se ha perdido.
En el contexto del segundo capítulo Silenciosa Pretorianización, se expone la acción del gobierno de Calderón para intentar tapar la deficiencia de su mandato, propiciando una guerra contra el crimen organizado, " el eje principal de acción gubernamental descansa en el Ejército, sin embargo el costo de esta política es elevado"[1]., por que la intervención militar, genero una tensión e incertidumbre inmensa para enfrentar la solución al problema.
A medida que el sexenio pasaba la sensación de alivio de los individuos se perdía, "La estrategia de militarizar las seguridad pública y los efectos que provoca el enfrentamiento entre cárteles de la droga y entre éstos y las fuerzas del Estado, da sustento  a un ambiente donde el miedo y la sensación de peligro latente de los ciudadanos deriva en una justificación tácita de la vía militar como única opción de orden"[2], por lo que "discretamente" el Ejército solo respaldaba los requerimientos políticos del régimen en turno, sin propiciar cambios destacables y mejores para la sociedad en general, sino por el contrario se expuso a plena luz del día que solo es una institución, pieza fundamental del gobierno para controlar sus propios intereses y los de su mandatario.
En conclusión, se sabe que la sociedad no confía en un Estado que no cumple, de aquí que las mafias cobren vida y se ocupen de los asuntos políticos, por esta razón es necesario encontrar los medicamentos adecuados para atacar y acabar con esta delirante enfermedad que atraviesa el país, de manera que se termine con la impunidad de los gobiernos y sus dirigentes y se pueda llevar al país a un nuevo camino de regeneración tanto económico, político y social.
Bibliografía:
[1] Nieto, Gerardo, La Presidencia débil 2006-2012 (Ensayo político sobre la dialéctica del caos), México, Editorial Siembra, 2013 p. 63.
[2] Ibídem p. 64.

Alumno: Ana Lidia Roldán Gutiérrez.

Roldán Gutiérrez  Ana Lidia

La presidencia débil 2006- 2012. Ensayo político sobre la dialéctica del caos.

De acuerdo con Giovanni Sartori, el sistema presidencial tiene como principales características las siguientes: el Presidente (que es jefe de Estado y de gobierno) es electo popularmente, éste no puede ser retirado del cargo por decisión del Congreso, encabeza el gobierno que designa y cuenta con la separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.[1]
En el contexto de México, Jorge Carpizo definió el presidencialismo como el periodo en el cual el titular del poder Ejecutivo actúa como columna vertebral de todo el sistema político al adquirir facultades constitucionales, al ser al mismo tiempo jefe de partido, influir en la integración de los poderes Judicial y Legislativo, ejercer control sobre los medios de comunicación, dirigir indirectamente los procesos electorales, participar con voz de calidad en el proceso para designar a su sucesor en la Presidencia, asumir facultades de designación y remoción de los gobernadores de los estados, entre otras.[2]

Capítulos 1 y 2. La ruta del colapso. Silenciosa pretorianización.
Al inicio del primer capítulo, se menciona que tres años después de iniciar el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa, aparece un estudio lanzado por el BM sobre la gobernabilidad global, en el cual, de seis rubros a evaluar, México reprueba cuatro: Estabilidad política, Estado de derecho, control de corrupción y rendición de cuentas.
Si tratamos temas de seguridad, es importante mencionar que el ex presidente declaró una nueva campaña contra el narcotráfico, donde involucró al ejército mexicano, sobre todo en operativos especiales que fueron llevados a cabo en  diversos estados de la República Mexicana y que provocaron el aumento en las cifras de ejecuciones, creando una atmósfera cotidiana llena de violencia.
A la vez el impulso para la modernización de los cuerpos policiacos del país, implementando Programas y Estrategias Nacionales de Seguridad como el Proyecto: "Plataforma México" que entre otras cosas se refiere a la existencia y puesta en marcha de un sistema único criminal en todo el país, que no fue más que otro intento fallido de un presidencialismo que olvido las prioridades, compromisos y necesidades de su  población.
Sin embargo, queda a bien preguntarnos si éste “gran fracaso” es  resultado de un sexenio y  medio del régimen panista, o en su caso, un vaso que ha venido siendo llenado desde hace más de 70 años y hasta ahora empieza a derramarse.
Sí alguna vez, México tuvo el concepto sartoriano de presidencialismo ¿En qué momento lo perdió? ésta y muchas otras dudas más se quedan para un futuro cercano e incierto que nos envuelve como jóvenes y posibles intérpretes de cambio.



Nieto, Gerardo. “La presidencia débil: 2006-2012. Ensayo político sobre la dialéctica del caos”. México, Siembra, 2013.



[1] Sartori, Giovanni, Ingeniería Constitucional Comparada, México, FCE, 1997.
[2] Carpizo, Jorge, El Presidencialismo Mexicano, México, siglo XXI, 1987.

Alumno: Paola Cabrera Tafolla.

Cabrera Tafolla Paola        Grupo: 22

La Presidencia débil 2006-2012 Ensayo político sobre la dialéctica del caos.

I.              La ruta del Colapso y    II.        Silenciosa pretorianización.
Es evidente que México cuenta con una frágil gobernabilidad, la cual es confirmado por el Banco Mundial (BM) con los indicadores de gobernabilidad global que dejan ver lo critico que se encuentra la situación en México, entre otras cosas por el déficit de Estado de derecho y el aumento de la violencia en todo el país. Califican a México como Estado fallido por la inseguridad, el narcotráfico, extensión social de la pobreza y debilitamiento institucional.
El mayor déficit está en el funcionamiento de las instituciones, ya que hay territorios que carecen de estructura de gobierno por el simple hecho de que domina el más fuerte, que en estos casos es el narcotráfico o las mafias. Por el retroceso en el que se encuentra el país y su descomposición surgen las mafias que venden la protección a familias.
México es más frágil en el sexenio 2006-2012 a cargo de Felipe calderón Hinojosa, de lo que era en el sexenio anterior. Este régimen contaba con el apoyo del Ejército, de Estados Unidos de América, de su propio partido (PAN), la Iglesia Católica y los medios de comunicación, pero con una alta dependencia a ellos. El uso de la violencia da a notar el grado de descomposición que esta el sistema, el régimen mantiene una fuerte afluencia  política por parte de Estados Unidos lo que hace dependiente al gobierno de un poder extranjero que no puede controlar.
Un factor de crisis es la caída de la bolsa de valores en todo el mundo, muestra la vulnerabilidad de la economía mexicana, junto con la inflación, déficit público, desplome del PIB, mayor desempleo, etc.
Por la dependencia a factores que no contra, el poder real de la nación está en manos de las múltiples elites, como o menciona:
“Con esta estructura de apoyo se configura una administración con rendimientos mediocres en lo económico, con una frágil estabilidad en lo político y una injusta distribución de la riqueza en lo social.
Mientras no exista una ciudadanía capaz de tomar en sus manos el futuro del país, este estará sujeto a la agenda de estas elites.” [1]
El gobierno se encuentra en crisis, si no se resuelve podría llegar al colapso.
Un factor importante es el Ejército, por la lucha con el narcotráfico y la falta de instituciones eficaces este toma el papel de guardián, pero al avanzar el sexenio ya no logra el mismo fin. El miedo causado por la violencia deja a la sociedad con la única opción de estar dispuestos a ceder su libertad por seguridad.
“La militarización de la sociedad no es una invención sino una cruenta realidad que se impone gracias a la debilidad estructural de las instituciones.” 2[i]
Pero la incapacidad del Estado para controlar este fenómeno y la corrupción consume a estas instituciones. La herencia foxista deja una nación en caos, por lo cual el régimen solo se puede sostener con la presencia del Ejército pero con ello pierde partidarios, ya que solo muestra el atraso en las instituciones políticas.
Por ponerle mayor énfasis en la seguridad pública, olvidan otros temas importantes como la educación, la ciencia, la tecnología, el desarrollo regional, etc.
“Si las cosas siguen su curso, del caos se pasara a una mayor militarización del régimen; sin embargo la estrategia militar falla como único dique de contención del crimen organizado, por lo que buena parte de los cimientos que sostienen el edificio del gobierno pueden colapsar.”3
El país se encuentra en un gran retroceso, por lo que si las cosas siguen así, como lo plantea Nieto el gobierno colapsara, pero aún se puede hacer algo para evitar tal cosa.

Bibliografía.
Nieto, Gerardo. La presidencia débil: 2006-2012. Ensayo político sobre la dialéctica del caos. México, Editorial Siembra. 2013





[1] Gerardo Nieto “La ruta del colapso”, La presidencia débil 2006-2012, 2013, p. 54.






[i] 2 bid pp. 69
  3 Ibid pp. 76

Alumno: Viridina Zarayt Vela Rosales

UN GOBIERNO DÉBIL… Y UN PRESIDENTE ¿QUÉ?
Hablar de una presidencia débil, podría tomarse como un tema ya visto, o ya tocado en otros momentos, sin embargo cuando uno se detiene a pensar en ello, podemos notar que no es así, puesto que quizá a diario se hagan afirmaciones de esta naturaleza a cada uno de los presidentes que han pasado por este país, pero más allá de juzgarlo como ineficiente esta vez se fundamentan las afirmaciones.
            Como principal cuestión podríamos tener ¿cuál es el origen de este problema? es decir ¿qué lleva a México a atravesar por una fragilidad institucional? De tal magnitud
             A pesar del minucioso trabajo tomado en este libro muchas de las cosas que están ahí son posibles de deducir al leer los periódicos y ver los noticieros durante ese sexenio y más aún en estas fechas en las que salen a relucir las “intimidades” del presidente anterior.
            En la mayoría de los casos nos dimos cuenta del poco apoyo que tenía Calderón por su mismo partido, y bueno más aun por el congreso, órgano gubernamental que a pesar de que se decía que a partir de Vicente Fox se había cambiado de forma de gobierno debido a que pertenecía a otro partido podemos notar fácilmente que no era así puesto que la mayoría de curules se encuentran ocupados por priistas[1].
            Para defender una postura a favor de lo dicho en este libro no hace falta más que haber vivido en este país durante ese sexenio, sexenio en el que el presidente fue más que criticado por haberse refugiado en las faldas del ejército en su lucha contra el narcotráfico, con lo que demostró la necesidad de una fuerza tan violenta puesto que no era capaz de crear técnicas de combate de manera que se convirtió en burla de muchos periódicos en los que con persistencia lo pintaban con un uniforme para el cual no daba el ancho[2].
            Su gobierno creo desconfianza ya que no se sabía si con su lucha al narcotráfico estaba reduciendo la delincuencia o realmente la aumentaba pues su idea inteligente fu combatir violencia con violencia lo que ocasionó que los delincuentes quisieran tomar venganza y demostrarle al gobierno que si ellos podían matar a algunos de sus sicarios ellos también podrían matar a personas “inocentes”, pero mientras toda la lucha se daba en el norte del país (en un principio, porque poco a poco fue extendiéndose por toda la república) en algunos estados se comenzó con el chantaje y extorción.
            A diario se escuchaba que a diferentes personas con un negocio exitoso le pedían cuotas para poder seguir con su negocio algo que no podía tener otra consecuencia más que la decisión de cerrar el negocio.
            Problemas económicos, de poco apoyo al presidente y poca aceptación por la gente pero sobre todo los niveles de inseguridad llevaron al presidente a ser algo así como un presidente de chocolate.
La conducción administrativa y política genera incertidumbre y temor en ambos sectores sociales y grupos económicos.[3]
            Es importante aclarar que la debilidad del gobierno no es directamente proporcional al presidente, pero si a sus decisiones y al trabajo conjugado con las instituciones que forman parte del Estado.
           



[1] García, Juan (2013) “El Senado Mexicano, Estructura y Funciones” [En línea] México, disponible en: http://www.diputados.gob.mx/cronica57/contenido/cont15/leer2.htm

[2] Chobojo, (2011) “Chobojo” en “La palabra y las ideas sin fronteras - Mundo Cultural Chobojos” [en línea] México disponible en: http://chobojos.zoomblog.com/cat/25257
[3] Nieto, Gerardo (Siembra, 2013) La presidencia débil: 2006-2012, Silenciosa pretorianizacion, p.63

Alumno: Miguel Ángel Ortega Tovar.

Transición Ilusoria
Miguel Ángel Ortega Tovar

Las esperanzas de la transición política sólo ilusiones fueron. El entusiasmo y el optimismo comenzaron poco a poco a consumirse mientras aparecían los resultados de la nueva administración a cargo del PAN. Normalmente las transiciones son un síntoma de democracias saludables, pero la del 2000 en México no fue el caso, puesto que agravó la salud de un país ya enfermo de violencia, corrupción desequilibrio y fragilidad. Las problemáticas heredadas de los gobiernos del partido hegemónico se reforzaron con los gobierno del PAN, según muestran los indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial. La transición de la “dictadura perfecta” al “gobierno del cambio” ha dejado a  México más debilitado y al borde del colapso. Sin embargo, nuestro país se sostuvo y aun se sostiene, a pesar de continuar en esta “ruta del colapso”[1].
El narcotráfico ha sido unos de los principales autores de la crisis actual del país cuyas repercusiones se vieron plasmadas en los estudios de gobernabilidad del Banco Mundial. México empeoró en todos sus aspectos que, además, ya se consideraban anteriormente alarmantes. La falta de experiencia del gobierno “del cambio”, a cargo de Vicente Fox, se reflejó en esta evaluación. Esta situación de debilidad gubernamental e institucional en nuestro país alarmó fuertemente al gobierno de Estados Unidos cuyas políticas antidrogas se consideraban afectadas por las deficiencias en las instituciones mexicanas. A lo largo de nuestra historia, el gobierno de Estados Unidos jamás ha dejado de interesarse en las crisis que hemos afrontado como país, tal vez debido a motivos internos de seguridad o a posibles intereses económicos en nuestro territorio. Lo cierto es que, como en varias partes del mundo, siempre ha existido y sigue existiendo la amenaza de una posible intervención norteamericana siempre disponible a brindar una supuesta solución a los colapsos o problemáticas extranjeras.
Por otra parte, el régimen del gobierno mexicano se ve apoyado por varios bloques de grandes influencias políticas donde, por su puesto, figuran Estado Unidos, la Iglesia y los partidos políticos. El acuerdo entre elites ha sido siempre el pilar más fuerte con el que se sostiene la nación que, además, marca un rumbo y distingue prioridades. Sin embargo, como bien lo comenta Gerardo Nieto, esto provoca que la “estabilidad esté sujeta a la creatividad de actores políticos y económicos”[2] que restringen la autonomía del Estado. Es por esto que el país no está sujeto a la voluntad general del pueblo, sino a la voluntad y capricho de las elites quienes dirigen y sostiene al régimen.
El primer sexenio panista fue un sexenio decadente, decepcionante que propició las políticas brutales de reordenamiento del siguiente sexenio del supuesto “presidente del trabajo”. Felipe Calderón, proveniente de una elección deficiente, buscó una forma rápida y efectiva de legitimar su gobierno ya dañado por las características de las elecciones, arriesgándose inmediatamente por una política antidrogas denominada comúnmente como” la guerra contra el Narco”. El presidente del trabajo trató y logró legitimarse mandando a trabajar al ejército directamente en las labores correspondientes a la confrontación del narcotráfico. Esta decisión, poco reflexionada, introdujo al gobierno Calderonista en una guerra descontrolada cuyos  resultados nunca fueron positivos y donde cualquiera de las opciones empeoraría las problemáticas del país, tal y como lo explica Gerardo Nieto: “Si el ejército se retira, el gobierno colapsa; si se mantiene crece el conflicto”[3].
Lo cierto es que la lucha contra el narcotráfico no fue una política inspirada en el bienestar de los mexicanos, sino una herramienta de legitimación inmediata para un presidente electo con un triunfo dudoso. El ejército, actualmente una de las instituciones más respetadas y confiables según la opinión de los mexicanos, y que además representa un parte verdaderamente fundamental del equilibrio del país, fue utilizado en una plan de acción desmesurado contra uno de los problemas que se presentó y empeoro durante las presidencias débiles; frutos de una añorada transición y causantes del  regreso a la dictadura perfecta.



[1] Nieto, Gerardo, La presidencia débil: 2006-2012. Ensayo sobre la dialéctica del caos, Mexico, Siembra, 2013
[2] Ibid., p.49
[3] Ibid., p.64

Alumno: DIANA SILVIA DÁVILA GARCÍA

La presidencia débil Capitulo I y II
México es un país que tiene muchas necesidades de cambio, gobierno educación, comercio etc. El gobierno de México durante mucho tiempo no ha ni hace su trabajo como se debe de hacer, desde hace años ha venido sufriendo deficiencias, sus partidos políticos persiguen solamente sus propios intereses, los integrantes del gobierno son directamente adversarios. La influencia que tienen las elites sobre el gobierno han provocado demasiado daño al país, también la corrupción que tienen los trabajadores  de servicios públicos ha provocado que se desgaste el Estado de derecho poco a poco. El periodo de gobierno “2006-2012 sea recordado como el sexenio de la crisis: económica, política social, sanitaria, fiscal, de inseguridad, de valores, del euro, del dólar”1. El gobierno calderonista cambia el rumbo de los compromisos que prometió si obtenía la presidencia. En 2008 aumento el número de homicidios, por el impacto del narcotráfico que se extendió  a los estados de la frontera norte.
El Banco Mundial en  sus indicadores de gobernabilidad global para 211 países evalúa seis componentes y reprueba a México en Estabilidad política, Estado de derecho, Control de la corrupción, Rendición de cuentas.  Estos componentes que evalúa el Banco Mundial no tenia cantidades tan malas en el sexenio foxista tenia cantidades mas favorables, pero en el sexenio calderonista las cantidades pasaron a ser menos favorables que en el sexenio foxista. En 2009 México fue declarado estado fallido por agencias de Estados Unidos. México carece de estructura de gobierno, “la conjugación de una presidencia débil con un Congreso fuerte, no hace mas que confirmar una etapa en la que el poder real de la nación esta en manos de sus múltiples elites políticas, económicas, sindicales, empresariales y clericales”.2
El déficit de estado de derecho abre la puerta a la violencia en el país y a otro factor de inestabilidad potencial la narco insurgencia. En México dice el informe,”…el gobierno, sus políticos, la policía y la infraestructura judicial están todos bajo asalto y presionados de manera sostenida por bandas criminales y carteles de droga”3. El problema que tiene el gobierno con relación al narco trafico es que no ha podido controlarlo  y esto ha provocado que el gobierno tome al ejercito como protección civil y de seguridad, trabajo que le corresponde a la policía, pero su incapacidad y mala preparación no permite que desarrollen su trabajo, la incapacidad del gobierno para controlar estos problemas da pie a que México pueda sufrir un colapso rápido y repentino.

Un gobierno dependiente de su partido es completamente vulnerable, para que el gobierno de el país mejore necesita darle menos peso a la democracia. En México la relación del gobierno con el oligopolio de las telecomunicaciones y la telefonía como empresa dominante  confirma la debilidad del gobierno. El gobierno debe de ser independientes de los medios y solo observarlos de manera jurídica. “En una escala del 1 al 100, donde una es perfectamente estable y 100 perfectamente inestable, el gobierno alcanza un valor de 94 puntos, que indica una dependencia critica a valores y factores de poder real que no tienen un papel constructivo en la democracia y que dados sus altos valores de intensidad, son mas bien expresión de dependencia.”4
Las elites triunfan en gobiernos que son débiles e inestables, y obtienen una cómoda postura dentro del poder. Lo México necesita para tener un gobierno que realmente funciones necesita la participación y la toma de poder de los ciudadanos.
El viejo régimen y el nuevo dejo crecer el narco tráfico hasta que se les salió de control, “este fenómeno se da a partir de dos condiciones: 1) la corrupción en el ámbito de la política y 2) la corrupción en el ámbito de las policías”5. El 9 de mayo de 2007 Estados Unidos y México negocian el plan Iniciativa Mérida sometiendo a México al diseño de seguridad de Washington, que no tiene nada que ver con la seguridad de México.
El uso del ejército para combatir y proteger del narcotráfico al pueblo no ha funcionado, los narcotraficantes, se enfrentan a la fuerza militar y esto es preocupante. “La evidencia sugiere  que las bandas del narcotráfico  experimentan una suerte de regeneración instantánea. Tres circunstancias favorecen  este fenómeno: 1)  la muerte y captura de destacados capos; 2) la disputa entre los carteles por el control de los territorios; y. 3) la presunta omisión, por parte de administraciones anteriores, de combatir a los carteles de la droga”6. Es demasiado obvio que la estrategia que tiene el gobierno para terminar con el narcotráfico no es funcional. El uso de las fuerzas armadas por el gobierno confirma la ineficacia de las instituciones del país. Hay muchas bajas de militares y esto es a causa del enfrentamiento con el narcotráfico, si continúa la situación así el Gobierno perderá mas el control del narcotráfico provocando que el problema del narcotráfico crezca más.
La agenda de seguridad publica del gobierno, hace dejar de lado otros problemas importantes que tiene que resolver para que México se desarrolle. México necesita un gobierno independiente, regular la capacitación de los policías, terminar con las elites que no permiten un desarrollo, terminar con la corrupción, haciendo esto, podrá dar un paso grande para su desarrollo.

1Nieto, Gerardo (Siembra, 2013) La presidencia débil: 2006-2012, Ensayo dialectico sobre la dialéctica del caos, p.33
2Ibid, p.53
3Brooks, David (2009) Colapso rápido y repentino en México, de los mayores riesgos a futuro, alertan en EU en la Jornada. México, enero 16, 2009, p.16
4Nieto, Gerardo (Siembra, 2013) La presidencia débil: 2006-2012, Ensayo dialectico sobre la dialéctica del caos, p.51
5Ibid. P.69

6Ibid, p72

Alumno: Martín Josué García González

García González Martín Josué
La Presidencia débil 2006- 2012
Capítulo I: La ruta del colapso
El lunes 29 de junio de 2009, el Banco Mundial da a conocer sus indicadores de gobernabilidad global para 211 países; México en la lista. El organismo evalúa seis componentes y en cuatro de ellos reprueba a nuestra nación: en Estabilidad política, en Estado de derecho, en Control de la corrupción y en Rendición de cuentas. El resultado es en sí, uno: frágil gobernabilidad del país (Nieto, 2013: 43).
Lo anterior, también da pie a otro factor de inestabilidad: la llamada “tercera generación del crimen”, mejor denominada “narcoinsurgencia”. Esto se traduce en una fase superior de descomposición y de crisis del Estado de derecho, es decir, de crisis de régimen y de modelo de desarrollo. Las consecuencias son claras: México registra un gran deterioro en su tejido social, económico y jurídico; surge el fenómeno de las organizaciones paramilitares. Esto es, una escala superior de desintegración nacional. Esto se traduce así: México es más frágil en el sexenio de 2006- 2012 de lo que era en el periodo 2000- 2006 (Nieto, 2013: 43- 46).
A la condición de debilidad estructural del gobierno se suma el descalabrado financiero y la crisis económica. En estas condiciones la administración pierde factores estructurales de apoyo. ¿Por qué? En resumidas palabras, porque la estabilidad del régimen está sujeta a la actuación de actores políticos y económicos que acotan la autonomía del Estado. El gobierno es débil en la medida que depende de factores que no controla o que lo hace sólo formalmente y que no tienen un papel constructivo en la democracia, como son: el Ejército, los sindicatos corporativos o la Iglesia Católica. Por tanto, el régimen es endeble no por la oposición de la izquierda, sino por la calidad de los actores de sostenimiento- apoyo y por la estructura monopólica y oligopólica de la economía (Nieto, 2013: 48- 53).
Las conclusiones son tres. La primera es que la estrategia militar está agotada, pero no hay esquema de reemplazo, al menos a corto plazo; segunda: el modelo económico y el régimen están ya agotados; y tercera: uno de los escenarios posibles en el futuro de México es el del colapso (Nieto, 2013: 58- 60).
Capítulo II: Silenciosa pretorianización
El establecimiento federal registra una inédita condición de debilidad. El gobierno no gobierna. El eje principal de acción gubernamental es uno: el Ejército. El contexto de descomposición nacional, coloca a los militares en un lugar preponderante dentro de todo el sistema institucional. Ante la titánica violencia, se dispone a la sociedad a aceptar como única salida la militarización del régimen. Y mientras más directa es la participación de los militares en asuntos que competen al gobierno civil, menos democrático resulta un sistema político (Nieto, 2013: 63- 64).
De ser la institución más resguardada del régimen, pasa a ser la más expuesta al desgaste de su imagen. Todo lo que hace el gobierno comienza y termina en el Ejército. A éste se le compromete directamente en una esfera que no le es suya: la seguridad pública. La militarización de la seguridad pública exhibe su fracaso como mecanismo de gobernabilidad democrática. Esta gobernabilidad estructurada con base en el factor militar muestra que nuestra nación recorre con rapidez la ruta de la “pretorianización” (Nieto, 2013: 66- 71).
Una mayor presencia de las Fuerzas Armadas en la esfera civil no hace más que confirmar el atraso de nuestras instituciones políticas, además de poner a México en la ruta de un régimen autoritario. Los resultados son más desorden y mayor violencia. Los márgenes de actuación del gobierno se reducen, mientras que los del Ejército se abren y abarcan cada vez más áreas de la administración. El efecto social que genera el recrudecimiento de la violencia ligada al narcotráfico da la bienvenida al factor militar (Nieto, 2013: 74- 76).
Si las cosas siguen su curso, como lo afirma Nieto (2013: 76- 77), del caos se pasará a una mayor militarización del régimen; sin embargo, la estrategia militar falla como único dique de contención del crimen organizado, por lo que buena parte de los cimientos que sostienen el edificio del gobierno pueden colapsar.

Bibliografía

Nieto, G., La Presidencia débil 2006- 2012. Ensayo político sobre la dialéctica del caos. México, Editorial Siembra.