miércoles, 13 de noviembre de 2013

Alumno: Martín Josué García González

García González Martín Josué
La Presidencia débil 2006- 2012
Capítulo I: La ruta del colapso
El lunes 29 de junio de 2009, el Banco Mundial da a conocer sus indicadores de gobernabilidad global para 211 países; México en la lista. El organismo evalúa seis componentes y en cuatro de ellos reprueba a nuestra nación: en Estabilidad política, en Estado de derecho, en Control de la corrupción y en Rendición de cuentas. El resultado es en sí, uno: frágil gobernabilidad del país (Nieto, 2013: 43).
Lo anterior, también da pie a otro factor de inestabilidad: la llamada “tercera generación del crimen”, mejor denominada “narcoinsurgencia”. Esto se traduce en una fase superior de descomposición y de crisis del Estado de derecho, es decir, de crisis de régimen y de modelo de desarrollo. Las consecuencias son claras: México registra un gran deterioro en su tejido social, económico y jurídico; surge el fenómeno de las organizaciones paramilitares. Esto es, una escala superior de desintegración nacional. Esto se traduce así: México es más frágil en el sexenio de 2006- 2012 de lo que era en el periodo 2000- 2006 (Nieto, 2013: 43- 46).
A la condición de debilidad estructural del gobierno se suma el descalabrado financiero y la crisis económica. En estas condiciones la administración pierde factores estructurales de apoyo. ¿Por qué? En resumidas palabras, porque la estabilidad del régimen está sujeta a la actuación de actores políticos y económicos que acotan la autonomía del Estado. El gobierno es débil en la medida que depende de factores que no controla o que lo hace sólo formalmente y que no tienen un papel constructivo en la democracia, como son: el Ejército, los sindicatos corporativos o la Iglesia Católica. Por tanto, el régimen es endeble no por la oposición de la izquierda, sino por la calidad de los actores de sostenimiento- apoyo y por la estructura monopólica y oligopólica de la economía (Nieto, 2013: 48- 53).
Las conclusiones son tres. La primera es que la estrategia militar está agotada, pero no hay esquema de reemplazo, al menos a corto plazo; segunda: el modelo económico y el régimen están ya agotados; y tercera: uno de los escenarios posibles en el futuro de México es el del colapso (Nieto, 2013: 58- 60).
Capítulo II: Silenciosa pretorianización
El establecimiento federal registra una inédita condición de debilidad. El gobierno no gobierna. El eje principal de acción gubernamental es uno: el Ejército. El contexto de descomposición nacional, coloca a los militares en un lugar preponderante dentro de todo el sistema institucional. Ante la titánica violencia, se dispone a la sociedad a aceptar como única salida la militarización del régimen. Y mientras más directa es la participación de los militares en asuntos que competen al gobierno civil, menos democrático resulta un sistema político (Nieto, 2013: 63- 64).
De ser la institución más resguardada del régimen, pasa a ser la más expuesta al desgaste de su imagen. Todo lo que hace el gobierno comienza y termina en el Ejército. A éste se le compromete directamente en una esfera que no le es suya: la seguridad pública. La militarización de la seguridad pública exhibe su fracaso como mecanismo de gobernabilidad democrática. Esta gobernabilidad estructurada con base en el factor militar muestra que nuestra nación recorre con rapidez la ruta de la “pretorianización” (Nieto, 2013: 66- 71).
Una mayor presencia de las Fuerzas Armadas en la esfera civil no hace más que confirmar el atraso de nuestras instituciones políticas, además de poner a México en la ruta de un régimen autoritario. Los resultados son más desorden y mayor violencia. Los márgenes de actuación del gobierno se reducen, mientras que los del Ejército se abren y abarcan cada vez más áreas de la administración. El efecto social que genera el recrudecimiento de la violencia ligada al narcotráfico da la bienvenida al factor militar (Nieto, 2013: 74- 76).
Si las cosas siguen su curso, como lo afirma Nieto (2013: 76- 77), del caos se pasará a una mayor militarización del régimen; sin embargo, la estrategia militar falla como único dique de contención del crimen organizado, por lo que buena parte de los cimientos que sostienen el edificio del gobierno pueden colapsar.

Bibliografía

Nieto, G., La Presidencia débil 2006- 2012. Ensayo político sobre la dialéctica del caos. México, Editorial Siembra. 

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