martes, 12 de noviembre de 2013

Alumna: Divia Yolot Avendaño Moreno

Avendaño Moreno Divia Yolotl
Seguimos igual

En el primer capítulo de “La presidencia débil 2006 – 2012” se empieza a hablar del estudio que hace el Banco Mundial en donde muestran los indicadores de gobernabilidad. En México se mencionan cuatro puntos importantes en donde salió bajo.
 El primero que es la Estabilidad política donde se mide cuan eficaz es el gobierno. No solamente en este sexenio ha habido violencia, pero fue cuando se entró a la guerra contra el narcotráfico formalmente. El gobierno no ha sido eficaz ya que en algunos lugares la autoridad ya no es el gobierno ahora hay que rendirles cuentas a los narcotraficantes. El mes pasado en las noticias dieron a conocer el enfrentamiento entre los militares, narcotraficantes y los civiles allá en Michoacán. Lugar donde se establece uno de los cárteles más emblemáticos y donde se dio la autorización de permitir la entrada a militares para “controlar” el problema[1]. Si vas a Michoacán por lo menos en las zonas de los pueblitos la situación está muy controlada, hay toque de queda y si te ven caminando a  más tardar de las 10 te disparan o eso es lo que te dicen los pobladores.
En segundo lugar está el Estado de derecho analizando la eficiencia de las instituciones, en donde también hubo bajas y aquí puedo decir que las instituciones en este país no son muy respetadas, las judiciales son corruptas y la ciudadanía apoya en esta cuestión. Pareciera que de nada sirve tenerlas ya que en ocasiones no garantizan nuestros derechos y nosotros ni nos preocupamos en averiguarlo. En tercer lugar está el Control de la corrupción como dice Nieto habla de la corrupción y el abuso del poder. No hay que retroceder tanto tiempo para verlo. Basta con recordar a la Lady de Polanco hace unos meses atrás quien por ser hija de un funcionario público pidió cerrar las instalaciones de un establecimiento por que no hicieron lo que ella quería.
Y por último la Rendición de cuentas que mide la protección a los derechos humanos, políticos y civiles. Como bien sabemos la ONU “reprobó” a México en cuanto a la protección de derechos humanos[2]. Aquí mueren periodistas, alcaldes que se oponen al narcotráfico, violaciones físicas y como sabemos todo queda impune.
Todo este panorama me hace pensar que tal vez el Estado no se ha podido instaurar bien desde el principio y que todos los problemas que observamos en la actualidad los podemos encontrar en nuestro pasado la única diferencia es que aunque ya hemos tenido experiencia en estos casos ahora en el siglo XXI no podemos enfrentarlos y se hacen más presentes y más fuertes.
Día con día los mexicanos ya no nos salvamos de esto. Hasta en un estado como Yucatán donde era conocida como una de las ciudades más tranquilas ahora ya hay violencia y la gente se ha vuelto más desconfiada. Sin trabajo y sin una economía firme los ciudadanos no podremos salir adelante y no digo que el gobierno nos dé a manos llenas todo, porque se supone que estamos en un contrato donde yo cumplo con mis obligaciones y el Estado me brinda derechos. Y pareciera que este no lo sabemos o lo hemos olvidado.
Mientras no exista una ciudadanía capaz de tomar en sus manos el futuro del áís, este seguirá sujeto a la agenda de estas élites. [3]
En el segundo capítulo se menciona el concepto de Pretorianización, que como lo explica el autor de la obra es la intervención de los militares en la política (página 233), nos da un panorama de como por medio del discurso un poco histérico a mi parecer de Estados Unidos, poco a poco se dio la autorización de la entrada de los militares. Todo esto provoco que la militarización en el país avanzara y con la esperanza de estar más seguros tal vez no se le dio mucha importancia.
La lucha contra el narcotráfico fue uno de los peores errores que se pudo cometer, ya que prometió seguridad y en vez de eso trajo miedo y más víctimas inocentes. Funcionarios públicos y gente de la policía ha sido asesinada por enfrentarse a los narcotraficantes y los militares abusan de su poder con la ciudadanía, esto en chihuahua donde la gente se queja de ellos y su abuso.
Entonces ¿Dónde quedo la autoridad? ¿A quién hay que rendir cuentas? ¿Quién nos protege? Me parece que son preguntas que me haría si estuviera en los estados donde es más fuerte el asunto. Debido a la falta de buenas resoluciones del gobierno parece que ya no existe uno como tal en esos lugares, podemos ver en Michoacán que mejor un obispo se queja de la delincuencia y es el que está dirigiendo marchas con la gente que está harta de tanta violencia. Volvemos a los mismo, en el tiempo que transcurrió entre la Independencia y la revolución cuando no había una autoridad en quien confiar y los plateros eran los bandidos que a veces eran los héroes y otras los villanos, cuando el ejército también se sumía en su poder y abusaba de ello. Y los pueblos y ciudadanos sin saber en quien confiar no podían estar en paz.
Volviendo al presente se han dado los grupos de auto-defensa y ya no solo es Michoacán, también Guerrero y otros estados tienen estos problemas. Se prometió que ya no se seguiría con la guerra pero el ejército sigue en estas comunidades. Hoy día México está en caos, protestas en todos lados, algunos quejándose y otros como siempre sin interesarse, nos conciernen a todos. Parece que no hemos crecido y que nos falta más resolución para hacer cumplir nuestro contrato. El futuro es incierto pero viendo por todo lo que hemos estado pasando puede que la tos se vuelva una pulmonía.[4]




[1] Prados, Luis. (2013), Territorios sin Estado, En El País, Consultado el 12/11/13 en: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/17/actualidad/1368803442_373296.html
[2] La Jornada (2013), Mejorar políticas sobre derechos humanos, exige la  ONU a México, Consultado el 12/11/13 en: http://www.jornada.unam.mx/2013/10/24/politica/005n1pol
[3] Nieto, Gerardo. (2013). La presidencia débil 2006-2012. México. Editorial Siembra. P. 56.

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